Dossier :: DETRÁS DE LA REFORMA POLÍTICA. Implicancias del proyecto de elección directa del Rectorado de la UNC

A través de una serie de artículos que reúnen las voces y opiniones de diversos integrantes de la Facultad de Artes y de otras facultades de la Universidad Nacional de Córdoba, este dossier analiza las implicancias y consecuencias del proyecto de elección directa impulsado por el Rectorado que sería aprobado el próximo 19 de noviembre.

 

El Dossier DETRÁS DE LA REFORMA POLÍTICA. Implicancias del proyecto de elección directa del Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba, realizado bajo la coordinación de la Facultad de Artes, reúne nueve artículos de integrantes y representantes de diferentes claustros y unidades académicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Este documento busca aportar elementos de análisis, debate y reflexion indispensables en la comunidad educativa frente a los cambios trascendentales que augura la Reforma Política que se debatirá el próximo 19 de noviembre en la  Asamblea Universitaria.

>> Acceder al Dossier 

 

Presentación

El próximo 19 de noviembre se llevará a cabo una Asamblea Universitaria con el objetivo de reformar los Estatutos de la Universidad Nacional de Córdoba. Entre los temas que se incluirán para su tratamiento está el de la Reforma Política y el cambio de elección indirecta por el de una elección directa. En ese marco, se han presentado ocho propuestas que involucran diferentes concepciones sobre lo que significa la elección directa de las autoridades unipersonales. No obstante, lo que subyace a las diferencias en términos técnicos, burocráticos y administrativos que aparecen en los ocho expedientes, es una disputa sobre la concepción de la universidad pública que puede llegar a afectar seriamente el futuro de nuestra UNC. Específicamente, los proyectos que no contemplan la igualdad de las facultades en el concierto político impulsando la simple ponderación violentan los principios de la Reforma de 1918. Así, de plasmarse en los Estatutos alguna de estas propuestas  después del próximo sábado 19, quedará grabado sobre los cimientos de nuestra universidad la contrarreforma tan ansiada por los sectores conservadores de la universidad y aquellos extraños a ella. Ayer, los sectores eclesiásticos; hoy, las grandes empresas.

El objetivo que se ha planteado la Facultad de Artes con este Dossier es tomar la posta que el Rectorado no ha asumido de poner en conocimiento lo que esta Reforma Política implica, tanto a la comunidad universitaria, como a la sociedad en general. Pese a que el Rector Hugo Juri tomó como promesa de campaña convocar a una Asamblea Universitaria para tratar la Reforma Política a los cinco meses de su asunción, hace poco menos de un mes que hizo la propuesta formal de su proyecto, convocando al máximo órgano de gobierno cuando la mayoría de las facultades han finalizado su año académico. Basta repasar el tratamiento dado a este tema por parte del oficialismo, que se ha reducido a eslóganes vacíos de contenidos -ampliamente reproducidos por la prensa dominante- y que no aportan a un verdadero debate, para percatarse de la escasa importancia y seriedad con que se aborda este cambio sustancial para la Casa de Trejo. 

A pocos días de realizarse la Asamblea Universitaria, sólo la interpelación de los sectores opositores ha logrado colocar el tema en la agenda pública, frente a la firme sensación de que la impunidad del poder absoluto impondría por sí sola la aprobación de esta (contra)reforma sin discusión. En consecuencia, ¿pueden considerarse poco menos de treinta días un tiempo prudencial para el estudio, discusión y logro de consensos amplios sobre un cambio de los Estatutos que será histórico? ¿qué se esconde detrás de esta urgencia por aprobar una Reforma Política que tendrá enorme trascendencia? Frente al desconcierto que genera en una buena parte de la comunidad universitaria la falta de información -o, lo que es un tanto diferente, el ocultamiento de las razones por la que se impulsan estos cambios-, la Facultad de Artes quiere aportar algunos insumos para el debate sobre lo que implica este proyecto.

A lo largo de este Dossier, podrán encontrarse nueve artículos que analizan desde diversos ejes y ámbitos las implicancias del proyecto oficialista de elección de autoridades unipersonales en la UNC. Los interrogantes planteados en el primer artículo, escrito por la decana y docente de la Facultad de Artes Myriam Kitroser, marcan en buena medida las preocupaciones del resto de los/las autores/as: “En esta propuesta de reforma, ¿qué se pondrá en valor? ¿Se reforzarán las desigualdades estructurales de la Universidad Nacional de Córdoba? ¿Se apoyará que muy pocas facultades -aquellas que detentan un mayor presupuesto, son más antiguas o tienen una población más numerosa- definan las elecciones de autoridades rectorales, o se buscará equiparar la participación de todas ellas abogando por una auténtica democracia entre iguales? ¿Se contabilizarán los votos de individuos o se concebirá a las facultades como expresiones institucionales y políticas de una comunidad epistémica, cuya condición igualitaria se basa en el vínculo disciplinar que congrega a sus claustros?”.

Por su parte, el artículo de la profesora de la Facultad de Filosofía y Humanidades Flavia Dezzutto pone sobre la mesa el significado de esta (contra)reforma a poco más de un año de cumplirse el centenario de la trascendente Reforma de 1918. Del mismo modo que los hechos que suscitaron la redacción del Manifiesto Liminar en aquel momento, esta reforma parece responder a intereses externos a los claustros universitarios, lo que, como señala la autora, “implica un modo de concebir una institución” que responda a tales intereses y no a los de la comunidad universitaria y de la sociedad en su conjunto. Si la Reforma del ‘18 tomó como un eje central la igualdad de los conocimientos, hoy el oficialismo toma la noción de igualdad de un modo perverso en “publicidades, carteles y discursos relativos a la mencionada Reforma Política en la UNC”, señala Dezzutto. Y especifica que se trata de una ”igualdad desinformada, en primer término, dispuesta para la manipulación y las presiones de diversa índole”, que parece confiar “la vida política de la UNC a los cabildeos jesuíticos, y no al debate público, informado y leal”.

En tanto, los docentes Agustín Berti y Cecilia Irazusta señalan el impacto negativo que tendría este cambio en la representación política de la Facultad de Artes, en particular, y en el resto de las facultades pequeñas, en general. Irazusta advierte que en este proceso “se juega la posible pérdida de autonomía de nuestra institución en relación a otras facultades que adquirirían un poder inmenso en la toma de decisiones”. Así, aquellas unidades académicas con un perfil profesionalista y que responden a la lógica mercantilista acumularían poder relegando a las artes, las humanidades y las ciencias sociales. Justamente aquellas disciplinas que aportan sus conocimientos a la crítica del modelo capitalista pasarían a ocupar un plano decorativo.

De concretarse este avasallamiento sobre la igualdad de las disciplinas que la doble ponderación garantiza, Agustín Berti nos advierte que nos convertiremos en “una facultad de segunda categoría, sujeta a limosna o prebenda”. En efecto, explica, mientras “la doble ponderación obliga a los/las candidatos/as a interpelar con su propuesta a miembros de todas las facultades, y a procurar una mirada integral de la universidad por sobre una meramente demográfica”, la propuesta oficialista “generará una posición de subordinación de nuestra unidad académica frente a aquellas con mayores presupuestos, lo que profundizará las diferencias abismales en las relaciones docente-alumno y los presupuestos para infraestructura y equipamiento”.

El docente de la Facultad de Derecho Horacio Etchichury profundiza en mayor detalle sobre estas cuestiones y argumenta: “No importa cuántas personas estudien, enseñen o investiguen una disciplina; tampoco la antigüedad de la facultad, o su presupuesto. Todas las comunidades intelectuales tienen igualdad de derechos, para que todas puedan avanzar en conjunto, sin exclusiones ni postergaciones. No hay facultades de ‘primera’ o de ‘segunda’, porque no hay disciplinas de ‘primera’ o de ‘segunda’ ”.

Un aspecto central para comprender esta lógica de implantar la idea de facultades de “primera” y de “segunda” es el impedimento de que las dos nuevas facultades de Ciencias de la Comunicación y de Ciencias Sociales participen en la próxima Asamblea Universitaria. Como señala el escrito de la agrupación estudiantil Dos Puntos-La Bisagra, esto implica que “más de 400 docentes y 9.000 estudiantes no tendrán a nadie que los represente”. En relación a ello, el docente de la Facultad de Ciencias Sociales Leandro Inchauspe nos alerta sobre la falsa urgencia por aprobar en pocos días la Reforma Política, la cual, en todo caso, pretende excluir del debate a las dos facultades recientemente creadas. 

El análisis sobre las implicancias de esta reforma en los claustros docentes y egresados/as también se encuentran presente en este Dossier. El profesor y secretario de política universitaria del gremio docente ADIUC Javier Blanco se pregunta cómo puede influir este cambio en la forma de elección sobre los derechos laborales docentes. Entre otras cuestiones, apunta que dado que serán las facultades profesionalistas las que concentrarán el poder, y las mismas se caracterizan por estar constituidas mayoritariamente por docentes con dedicación simple, esta reforma “en lugar de favorecer la noción proclamada en los estatutos de la docencia exclusiva, parecería tender a la mirada opuesta, disminuyendo aún más las posibilidades de normalizar las formas de ejercicio del trabajo docente y promoviendo la precarización”. Por su parte, la prosecretaria de Egresados de la Facultad de Artes Fwala-lo Marín se pregunta si, a partir de ahora, el perfil de       egresados/as deberá subsumirse al que impongan las cuatro facultades que, si se aprueba el proyecto oficialista, representarían el cincuenta por ciento del poder. “¿Médicos, abogados, ingenieros y empresarios, a eso se resume nuestra universidad? ¿A eso se reduce la sociedad y las profesiones que necesita?”, plantea la autora.

Esperamos que este Dossier pueda realizar un aporte para ampliar y profundizar el debate y que, en los escasos días que restan hasta el próximo 19 de noviembre, los 247 asambleístas asuman con sabiduría la responsabilidad histórica ante la que se enfrentan. Una responsabilidad que implica ser consecuentes con el mandato que nos legaron los reformistas del ‘18, o ser obsecuentes protagonistas de lo que los sectores conservadores, dictaduras y proscripciones no pudieron en casi cien años: llenar de vergüenza y dolor a la UNC por la pérdida de las libertades que arrollará esta contrarreforma.

Volver Atrás